Pasaba la mayor parte del tiempo allí, sentada en esa banca
tipo 10 pm. Cuando ya podía divisar claramente las estrellas,
miraba al cielo y con mi dedo indice alineaba constelaciones,
pensaba en mas de una cosa a la vez, ¿porque estaba ahí?
porque no estaba en casa, recostada en mi cama...
ni siquiera mi inconsciente podía estar tranquilo.
Más de una vez decidí levantarme y dirigirme a otro lugar,
donde me sintiese más acompañada, donde hubiese más gente,
pero luego recordé que puedes estar rodeado de personas y te
seguirás sintiendo solo porque no logran llenar ese vacío que existe en ti.
Mi vacío tenía nombre, apellido y se materializaba sólo en una sombra
que me seguía por todos lados, quizás estaba enamorada, quizás obsesionada
pero no podía encontrar al dueño de tal silueta, con tanta oscuridad alrededor
era realmente difícil percatarme de algo. Bueno, seguí mirando al cielo y pasó una estrella fugaz. Como amante de la astronomía me pareció un suceso impresionante, miré a mi alrededor y no había nadie, estaba completamente sola, pero aún así me sentía dichosa y afortunada.
Después de un rato mi cuerpo se entumecía, busqué en mi mochila una bufanda, pero no la llevaba conmigo. De pronto sentí un cosquilleo en mi mano, no le tomé importancia, volví a sentirlo miré y ahí estaba, era el dueño de la sombra perfecta que imaginaba, se sentó a mi lado y su cuerpo calzó con la silueta.
Estuvimos sentados por horas sin hablarnos, cruzando miradas, me moví hacia su lado, abrí la boca, pero
las palabras no salían, me puse de pie y ya era el momento de marchar. En el fondo había un pequeño foco con escasa luz, me dirigí por ese camino, pues a veces las cosas sólo pasan y ya no estaba dispuesta a averiguar el porqué de todo.
Caminé...
tipo 10 pm. Cuando ya podía divisar claramente las estrellas,
miraba al cielo y con mi dedo indice alineaba constelaciones,
pensaba en mas de una cosa a la vez, ¿porque estaba ahí?
porque no estaba en casa, recostada en mi cama...
ni siquiera mi inconsciente podía estar tranquilo.
Más de una vez decidí levantarme y dirigirme a otro lugar,
donde me sintiese más acompañada, donde hubiese más gente,
pero luego recordé que puedes estar rodeado de personas y te
seguirás sintiendo solo porque no logran llenar ese vacío que existe en ti.
Mi vacío tenía nombre, apellido y se materializaba sólo en una sombra
que me seguía por todos lados, quizás estaba enamorada, quizás obsesionada
pero no podía encontrar al dueño de tal silueta, con tanta oscuridad alrededor
era realmente difícil percatarme de algo. Bueno, seguí mirando al cielo y pasó una estrella fugaz. Como amante de la astronomía me pareció un suceso impresionante, miré a mi alrededor y no había nadie, estaba completamente sola, pero aún así me sentía dichosa y afortunada.
Después de un rato mi cuerpo se entumecía, busqué en mi mochila una bufanda, pero no la llevaba conmigo. De pronto sentí un cosquilleo en mi mano, no le tomé importancia, volví a sentirlo miré y ahí estaba, era el dueño de la sombra perfecta que imaginaba, se sentó a mi lado y su cuerpo calzó con la silueta.
Estuvimos sentados por horas sin hablarnos, cruzando miradas, me moví hacia su lado, abrí la boca, pero
las palabras no salían, me puse de pie y ya era el momento de marchar. En el fondo había un pequeño foco con escasa luz, me dirigí por ese camino, pues a veces las cosas sólo pasan y ya no estaba dispuesta a averiguar el porqué de todo.
Caminé...
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